Un año de lactancia artificial. ¿Y ahora qué?

Si hace 11 meses me hubieran dicho que llegados a este punto me daría pena pensar que quizá dentro de unos meses mi bebé ya no quiera o necesite seguir tomando biberones me habría reido. Era tal el trauma que tenía por haber fracasado con mi intento de lactancia natural que estaba deseando que el niño cumpliera un año para que ya no tomara biberones.

Durante este año de lactancia artificial he aprendido muchas cosas. La primera que la formula no es veneno. Un bebe puede crecer sano y saludable con leche de formula y sin convertirse en un bebe gordo y sobrealimentado. La segunda y más importante, que el vínculo de una mama con su bebe no depende de darle teta o no, sino de muchas otras cosas. Pero es que además dando el biberón, el vínculo que se crea es también enorme. Mi hijo, con casi un año, todavía, muchas veces, mientras toma su biberón me mira fijamente a los ojos, mirada que por supuesto le devuelvo sintiendo como se me escapa por los ojos todo el amor que siento por él.

Hay otra cosa que he aprendido y es que al cumplir un año los niños no hacen click y mágicamente ya no necesitan biberones. Los necesitan sí, por una cuestión nutricional pero tambien emocional.

Y de nuevo me encuentro con falta de información.

Durante este primer año lo he alimentado a demanda, siempre que ha querido ha tenido su biberón con la cantidad que ha querido. Pero ahora no sé qué hacer, me encuentro de nuevo con dudas y sin saber muy bien qué camino tomar.

Quiero seguir un camino respetuoso para el peque, se le nota que disfruta y necesita sus biberones. Le facilita el dormir, cosa que veo bien, y ya que no se pone el grito en el cielo porque un niño necesite la teta para dormir no me voy a preocupar yo de que mi hijo necesite un biberón.

Pero creo que tomar demasiada formula o leche en general puede perjudicarle en dos aspectos. El primero que deja de tomar otros alimentos que quizá ahora que va a cumplir un año le sean necesarios y la segunda que quizá la formula está contribuyendo al estreñimiento casi crónico que padece desde que empezamos con los sólidos.

Como siempre, tras mucho pensar pero a ciegas sin nada que me guie ni me diga si hago bien o no, voy a intentar dos cosas. Cambiar la formula por leche de vaca gradualmente y disminuir la ingesta.

La primera es fácil, he empezado ya a echarle algo de leche de vaca en los biberones o en la avena del desayuno para que poco a poco se habitúe. No he notado ningún cambio a nivel digestivo así que entiendo que le está yendo bien.

La segunda es más difícil. Quiero reducir la cantidad de leche (tras darme cuenta de que hay días que puede beber casi 1 litro) pero sin negarle un biberón si lo pide. Tras observarle y observarme me he dado cuenta de que últimamente le ofrecía biberón sin que realmente lo pidiera, mas por el gusto mío de dárselo. Por mucha pena que me de, dejare de hacerlo poco a poco, algo así como el “no ofrecer, no negar” del que tanto se habla con el destete. Además, si en las comidas se le ofrece algo sustancioso, nutritivo y saciante se queda a gusto y no se acuerda del biberón. Así que estoy tratando de hacer sus comidas más completas. Ha habido días que solo ha tomado 3 biberones durante las horas diurnas cosa que me parece bastante razonable para su edad. Con 3 biberones hace alrededor de medio litro.

Las noches son diferentes. Hay noches que ya no se despierta o que si lo hace, con cogerle en brazos un momentito se queda frito otra vez. Pero hay noches que se despierta por completo y empieza a señalar hacia donde él ya sabe que están los biberones nocturnos preparados para caso de necesidad.

¿Y como negárselo? Bueno podría, pero aún no hemos llegado a ese momento. Yo creo que ese biberón nocturno tiene más una función emocional que nutritiva. El se despierta pero esta medio dormido y se enfada y lloriquea y se quiere volver a dormir, y tal vez también tenga algo de sed, total que cuando esto pasa le doy biberón. Pero lo que he venido haciendo ha sido diluirlo cada vez más. De esta manera consigo que incremente el consumo de agua que le viene bien para el estreñimiento, no lo alimento de noche evitando que amanezca saciado y no coma bien por el día, pero a la vez el queda satisfecho y cuando lo termina, lo normal, es que se duerma plácidamente otra vez. No he notado diferencia en los patrones de alimentación desde que hago esto, si acaso un aumento del consumo de sólidos, lo cual entiendo es adecuado dada su edad.

No se si lo planteo bien o mal. Quizá me como la cabeza. Quizá si espero un mes el solo tomaría cada vez menos biberones como ha ido pasando hasta ahora. Pero si me planteo tantas cosas es porque el estreñimiento es bastante acusado y hemos tocado todo en la dieta, haciendo distintas pruebas a ver que le va bien y que no, menos la leche. Quizá sea eso, quizá no. Pero dada la situación vale la pena intentarlo. Pero sin traumas, respetando su necesidad lo máximo posible. Buscando un buen equilibro.

Supongo dentro de unos meses volveré a ver cómo nos ha ido.

 

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De aniversarios y reflexiones

Hoy hace justo un año que deje de trabajar para esperar la llegada de mi bebé. Se supone me faltaban 3 semanas para salir de cuentas y me las prometia felices pero lo cierto es que todo se adelanto y me dio tiempo a descansar poco.

Será porque se acerca la fecha del cumpleaños que me acuerdo mucho de cuando nació, pero de cosas insustanciales como qué tiempo hacia.

El año mas corto de mi vida junto con los dias mas largos.

Esta semana ha hecho un par de dias”primaverales” es decir, estabamos algo por encima de 10 grados positivos, asi que hemos podido ir al parque un ratito por las tardes. Yo creo que eso ha activado muchos recuerdos tambien.

El verano pasado, me pase horas en ese parque con mi bebé, o bien dormido en el carro o bien sentado encima de mi mirandolo todo. Al volver al parque he rememorado tambien algo curioso y es el cansancio que yo sentia en aquella epoca. Empujar el carrito por el parque este año me ha recordado a cuando lo hacia el año pasado y lo exahusta que estaba. Recuerdo que cuando se quedaba dormido en el carro, con tal de que no depertara y poder descansar al menos mentalmente, daba vueltas y vueltas  por el parque, que por suerte es grande, arrastrandome detras del carro.

En parte me he sentido bien al recordar aquella epoca porque me he dado cuenta de que por muy cansada que esté ahora no es nada comparado con aquello. Y es que los primeros 6 meses de un bebe son muy intensos a nivel fisico, psicologico y afectivo.

Otros padres mas experimentados de mi familia a los que pregunte cuando mi hijo tenia 7 meses me dijeron que los primeros seis meses son agotadores, que de los seis meses al año, es cansado pero algo mas llevadero y que a partir del año la cosa mejora bastante en cuanto al cansancio fisico. En mi caso tambien lo estoy viviendo asi. Veremos que pasa a partir del año.

Pero aunque el cansancio fisico sea menor siento que empiezan nuevos desafios. Siento que por primera vez ademas de criar a mi bebe ademas lo tengo que “educar”. Educar suena muy fuerte en un bebe tan pequeño, de momento me refiero a cosas como no morder, no pellizcar, no meter los dedos en un enchufe…. Y esto es solo el comienzo de un largo camino en el que presiento que aunque dormire mejor por las noches, los desafios seran mayores, o quiza no, no lo se.

Otro padre experimentado me dijo que no es que la crianza se haga mas facil con el tiempo pero que si que baja el nivel de alerta y eso ya es mucho. Él lo resumia como que con un recien nacido tu preocupacion final es, hablando claro, que sobreviva. A ver, se da por hecho que lo hará, pero controlas que respire a cada momento, que coja peso, que no coja ningun virus temprano que le pueda poner en situacion critica, etc. Cada estornudo o tosecita te dispara los niveles de preocupacion. Me decia que con el tiempo los desafios son otros, ni mas ni menos faciles, pero que ese nivel de alerta constante disminuye.

En cualquier caso creo que esta es una etapa muy bonita. Ver el descubrimiento del mundo que se produce en el bebé. Como se hace consciente. Empieza a entender el lenguaje e incluso a decir sus primeras palabras sueltas aqui y alli. Es como descubrir el mundo de nuevo.

Lo que si que esta claro que cada etapa hay que disfrutarla al maximo porque el tiempo no corre, vuela! y cambian tanto en tan pocos meses que es dificil fijarlo todo en la memoria.

 

 

 

 

 

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Trabajar después de ser madre

La verdad que no se si lo que voy a decir es correcto o echa piedras contra mi propio tejado y el de otras madres y mujeres en general, pero es como yo lo siento.

Me incorporé a mi trabajo cuando LittleOne tenía 8 meses y de esto hace ya prácticamente 3 y siento, que por alguna razón, mi rendimiento no es el mismo que antes.

Mi horario no ha cambiado, trabajo las mismas horas. No he reducido la jornada porque tengo la suerte de tener un horario continuo que me permite salir pronto de trabajar. A las 3 estoy en casa. Eso sí, entro a las 7:30. Siempre me ha gustado mi trabajo, me sigue gustando, pero me noto como con menos…ganas…fuerzas….energía…..?

Se juntan muchas circunstancias. Han cambiado los que dirigen el cotarro, los que mandan, y hemos estado un tiempo descabezados. Por este motivo quizá la exigencia era menor y esto ha hecho que me relajara mucho al principio.

Pero lo que me ha preocupado es que he notado que cometo más errores que antes. Errores sin importancia, nimios, que se pueden arreglar, típicos errores de falta de atención…concentración….en cosas que normalmente hacía de forma bastante rápida y automática.

Estuve pensando si es que la maternidad me había sorbido el seso o que era lo que pasaba. Pensaba que quizá mi cerebro está ocupado por mi hijo y no queda sitio para mucho más. Pero en las últimas dos semanas me he dado cuenta de lo que realmente pasa:

TENGO SUEÑO!!!

El cansancio está haciendo mella. Ya estaba cansada antes. Ya dormía poco y a trompicones pero no tenía que trabajar. Mis mayores retos eran ducharme, alimentarme y cuidar y jugar con el pequeño.

Ahora hay días que realmente me cuesta esfuerzo concentrarme. En la oficina solo quiero estar sentada un rato y ponerme la radio y descansar. Pero no puedo y obviamente no lo hago. Sigo el mismo ritmo de siempre, sacando el mismo trabajo, pero me noto con menos ganas y energías. Además empiezo a estar más irritable, tengo menos aguante.

Para poner solución al tema de los errores estoy repasando las cosas de manera más sistemática. Tendré que cambiar mi método y fiarme menos de mi mente y mi memoria porque la falta de sueño está pasando factura y mi mente no esta tan ágil como solía.

Supongo y espero que sea algo temporal. Entiendo que según la criatura crezca y durmamos mejor mi cerebro volverá al nivel de antes. No es un problema relacionado con la maternidad si no con la falta de descanso. Ser madre no me ha hecho menos válida para trabajar, la falta de descanso, la falta de ayuda, sí. Está claro que cuanto más se retrase la incorporación al trabajo mejor. Las medidas de conciliación son muy necesarias. No imagino lo que tiene que ser volver a trabajar a las  16 semanas del parto.

Asi que bueno, como es sábado y el pequeño duerme voy a aprovechar yo también…..zzzzz.zzzzz…..zzzzz…..zzzz

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Primeras fiebres

Hace dos semanas que visitamos urgencias por primera vez. No era nada grave, fue la típica visita de primerizos y de hecho no nos quedamos a esperar a que le viera el médico.

LittleOne se acostó como todos los días pero se despertaba inquieto y con un gemido nuevo y desconocido para mí. Al cogerlo para consolarlo yo pensaba…”uy que calentito esta”…pero como volvía a dormirse no quería molestarlo con el termómetro.

A eso de las diez de la noche ya se despertó del todo llorando y quejoso. Y efectivamente el termómetro arrojo casi 39 de fiebre. Como buenos primerizos y por ser la primera vez que tenía fiebre no sabíamos que hacer. Además yo aún no había escuchado el fantástico programa de #BuenosdíasMadresfera sobre la fiebre con una entrevista a Dos pediatras en casa.

Total que como estaba muy decaído le dimos un paracetamol y nos fuimos a urgencias. Lo primero que nos hizo sospechar que muy grave no era es que en el taxi, en su SRI, iba tan contento mirando todas las luces por la ventana y todo sonrisas. Para cuando llegamos a urgencias, el paracetamol había hecho efecto y cuando la enfermera le hizo la primera valoración ni tenía fiebre, ni lloraba, estaba hidratado y tan contento. La enfermera nos dijo que el tiempo de espera para el doctor era de 3 horas así que con las mismas nos fuimos a casa.

Durante la noche le volvió a subir la fiebre y le dimos más paracetamol para que pudiera dormir y descansar.

A la mañana siguiente fuimos a su pediatra y lo típico….”no se le ve nada, será un virus, si sigue con fiebre o empeora su estado general lo vuelves a traer”. El chiqui en el pediatra lo paso mal porque estaba agotado y quería dormir y no podía.

Al final la fiebre tal y como vino se fue, sin ninguna otra sintomatología.

Hace dos días, otra vez fiebres por la noche. Esta vez cuando tenía 38.2, le dimos paracetamol porque no podía dormirse y ni nos plantemos ir al médico porque ni lloraba, ni se mostraba incomodo más allá de por la fiebre. Cuando le bajaba la fiebre se dormía tranquilo. Se levantó tranquilo y sin fiebre así que ni siquiera lo hemos llevado al pediatra. Ya no tiene fiebre pero esta vez sí que tiene otra sintomatología….MOCOS!

Que nochecita. Pobrecillo….

En fin, cosas normales de las que nos habíamos librado hasta ahora.

Como no va a la guardería, no ha cogido muchos virus hasta ahora. Tres veces por semana si va a un centro a jugar donde hay más niños y supongo que nosotros también llevamos virus a casa.
Supongo que tiene que crear sus propias defensas a base de coger virus pero que todos los problemas sean simples catarros, aunque suponga estar en vela sosteniéndole en brazos para que pueda respirar y dormir mejor.

Nosotros, pues bueno, ya dormiremos.

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Cuentos y mas cuentos

Antes de tener a LittleOne nunca hubiera dicho que a un bebé se le pueden contar cuentos y menos aún que son capaces de prestar tanta atención y disfrutarlos tanto.

A mí me encanta leer. Es mi mayor afición e incluso ahora con la falta de tiempo y el cansancio he seguido leyendo. Porque lo disfruto, porque me relaja, porque me evade. Es algo que yo disfruto tanto, que me gustaría que mi pequeño disfrutara también. Que grandes momentos se pasan cuando encuentras un libro que te engancha. Además viviendo en un sitio donde las actividades caseras tienen importancia es una buena solución para un par de horas en una tarde de invierno.

Si no recuerdo mal, le compramos los primeros cuentos a LittleOne cuando tenía más o menos 3 meses. Compramos 2. Ahora tiene 10 meses y 19 cuentos!! Muchos regalados. En inglés y en español. Son cuentos de cartón en su mayoría, con pestañas que esconden cosas, solapas, música, ruiditos y texturas.

En seguida se hizo evidente que es algo que le gusta y le entretiene. Hasta tal punto que desde bien pequeño aprendió que cuando nos sentamos de cierta manera en el sofá es porque vamos a leer y en seguida dirige la vista hacia el estante de los cuentos. Tengo pensado cuando sea un poco más mayor y tenga cierta autonomía y  movilidad, y si tenemos espacio, ponerlos en una estantería a su alcance. De momento los tenemos en una estantería al lado del sofá.

Podemos contar cuentos en cualquier momento. A veces, se cansa de jugar en el suelo y nos sentamos un rato en el sofá a “leer” pero sobre todo los contamos para “fabricar sueño” antes de las siestas diurnas y sobre todo por la noche. Y funciona, se concentra en mirar el cuento y con el sonido de mi voz o la musiquilla, según el cuento que toque, se va relajando y le viene el sueño.

Por la noche el ritual ya está claro, sobre todo para mí, pero también creo que para él. En un momento dado, ya en pijama, ya cenado, ya bañado está demasiado cansado para jugar. A esas horas yo también estoy cansada y solo quiero sentarme. Así que nos vamos a nuestro rincón del sofá y empezamos a “fabricar sueño”. Aunque tiene muchos, solemos leer siempre los mismos y siempre siempre el último que leemos antes de irnos a dormir es Paco y la Orquesta. Este no es de cartón y alguna hoja está rota ya, pero los dibujos y las melodías que tiene son fantásticos. De tanto leerlo, yo creo que ya anticipa, sabe lo que viene y lo disfruta más. Además ha aprendido que hay cuentos que se tocan y cuentos que no y hace mucho que este no trata de agarrarlo.

Se le ve la carilla de concentración frunciendo el ceño y la sonrisa que le sale cuando sucede algo que le gusta, suena una musiquilla o se levanta una solapa y aparece un gato cuando todos pensábamos que era un donut!! Es una gozada.

Espero que según crezca sigamos teniendo estos momentos de lectura que son tan placenteros para ambos. No sé si todo esto servirá para que de mayor lea, pero ahora lo disfrutamos mucho y eso es lo que vale.

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Alimentacion complementaria

Vaya por delante que no, que no he hecho Baby Led Weaning (como todo el mundo ya sabe lo que es, no lo explico) Y conste que me parece una buena idea pero por alguna razón no me he podido adaptar a ello. Para empezar me resulta imposible que mi bebe y yo comamos a la misma hora porque estoy trabajando. La cena, lo mismo, a las  siete cae roto en la cuna, para esa hora The Other Significant ni esta en casa y por último es un bebe que se atraganta con el agua. Ah y que hacer limpieza general después de cada comida no me convence y además con moqueta en la zona de comer pues peor aun.

Pero lo peor no es no haber aplicado BLW, es que aquí en Canadá, los bebes con 9 meses empiezan con finger food, es decir que me van a empezar a mirar un poco raro como siga  mucho más con los purés.

Ah no no, lo peor es que tenemos un amiguito un mes más joven que  mi LittleOne, es decir, de nueve meses recientetitos al que acabo de ver merendando queso en taquitos. Y no queso de Burgos no, queso cheddar!

Total que me tiene un poco aburrida el tema de la comida. Además se junta con que no tengo un bebe tragón con lo que a veces tras 3 cucharadas de puré, si llega, dice que ya. Y yo que, aunque no hago BLW, no le obligo a comer, ni le hago el avión ni nada por el estilo, me he comido un ratazo de preparación de comida de bebe deliciosa para que con 3 cucharaditas tengamos bastante.

En fin poco a poco la cosa ha ido mejorando. Después de unos atragantamientos que harán historia con unas blandísimas hamburguesas de pollo, decidí que nunca mas vería a mi bebe contorsionase de semejante manera y vomitar hasta el primer biberón. Lo que no quiere decir que no le dé trocitos pero hemos vuelto a la verdura súper cocida….

La cosa es que de tan cocida que esta lo que mejor se le da es aplastarla con las manos y liarla parda, que sí que ya sé que es la idea del BLW pero tirarse un rato cocinando, para luego tirarse un rato limpiando sin que la criatura, algo flaca por otra parte, haya comido nada pues no me convence.

Porque además el tío ha salido comodón. Esta noche sin ir más lejos, se dedicaba a aplastar ramitos de brécol y sweet potato. Después intentaba llevarse algo a la boca sin éxito porque estaba todo pulverizado entre sus dedos así que miraba implorante la cuchara cargada con trocitos de brécol, como diciendo, dámelo tu que es más fácil. Lo bueno es que se comía los trocitos sin atragantarse.

Con el agua pasaba lo mismo. Le acercaba el vaso para beber, un 360 de esos tan de moda ahora, y el tio habría la boca para que se lo acercara. Al principio lo hacía con tal de que bebiera algo pero ya me he negado y en un par de días ha aprendido solo y le hace tanta gracia que se bebe medio vaso para después eructar y que se le salga la mitad mezclada con la comida y se ponga perdido….

Pero bueno, como en todo, no hay prisa y todo llega. De hecho, preguntando a otros padres que ni hicieron BLW ni son canadienses me dicen que aún es pronto para empezar con trocitos, jeje Y es que al final todo vale porque me consta que la hija mayor de estos padres “tradicionales” con 3 primaveras come sus sólidos perfectamente, masticando como cualquier otro y sin atragantamientos.

Total que he decidido relajarme un poco y dejarle disfrutar de la comida, sean 3 cucharadas de pure o destrozando verduras. Los fines de semana sí que comemos juntos e intento que de alguna manera sea lo mismo para todos.

En fin. Que todos los problemas sean estos.

 

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Lactancia materna: la perspectiva del tiempo

 

Ya conté lo traumático que fue para mí no poder darle el pecho a mi hijo. He releído mi propio post y se me saltaban las lágrimas.

Pero he de reconocer que 9 meses y medio después, y muchos biberones a mis espaldas, no queda ni rastro de ese trauma, aunque he de confesar que miro con envidia a las mamas que me encuentro dando el pecho a sus hijos. Pienso “que afortunada, lo consiguió”.

Pero me da pena pensar lo mal que lo pasé sin motivo y lo mal que lo pasan muchas mujeres sin motivo. Y digo sin motivo porque no dar teta no es el fin del mundo, ni de tu relación con tu bebe, ni de tu método de crianza, ni de nada.

Dont get me wrong, sigo pensando que la leche materna es la mejor alimentación para un bebe, y sigo pensando que volvería a intentarlo si llegara un hermanito, pero también sé que las cosas serían muy diferentes y que no volvería a pasar por lo mismo.

Me siento a gusto con como he dado y doy el biberón a mi bebe. Siempre en brazos, siempre atenta a él, siempre a demanda, cuando él quiere, lo que él quiere. Incluso ahora que ya come otras cosas su biberón sigue siendo a demanda. Pero eso sí, de su biberón solo sale formula. Jamás le he puesto ni pondré otra cosa que no sea leche, porque aún no conozco ninguna teta de la que salga algo que no sea leche.

Siempre he tratado que el biberón fuera un sustituto de la teta en el sentido más amplio. Y creo que lo he conseguido. De hecho no usamos chupete para nada, aunque durante un tiempo parecio que si lo necesitaria. Siempre que ha llorado ha tenido un biberón disponible aunque “no tocara”, aunque fuera para tomar un chupito y tirar el resto. Ante la duda, siempre le he ofrecido biberón, porque entiendo que así se hace con la teta a demanda. Todos sabemos que la teta no solo sacia el hambre es algo mas. Yo he intentado que mi bebe no se perdiera ese “algo mas”.

A los 4 meses mi pediatra me dijo que ya no hacía falta que lo alimentara por la noche….Ni caso la hice…aún hoy sigue tomando uno o dos biberones por la noche según demande.

Durante un tiempo me ha comido la cabeza el tema del destete del biberón. De si lo estaría haciendo bien dándole por la noche lo que pida y de qué hacer cuando lleguemos al año. Claro te bombardean conque si las  caries, la obesidad y no sé cuántas cosas más. El pánico que tenía yo a sobrealimentarlo al principio. Y resulta que tengo un bebe percentil 50 de peso pero 100 de altura, con lo que resulta bastante flaco.

Cuando me imaginaba dando teta no me veía en una lactancia prolongada. Siempre pensé llegar hasta el año y a partir de ahí ir poco a poco reduciendo.  Bueno pues seguiré con la misma idea. Hasta el año lo tengo claro: biberón con formula lo que quiera y cuando quiera.

A partir del año, seguiré dándole la misma fórmula que ahora. Es decir, no voy a pasar a leches de crecimiento ni de continuación ni nada por el estilo. Es cierto que la composición de la leche materna varia con el tiempo según necesidades y la formula no. Pero aunque en la caja ponga de 0 a 12 meses, no quiere decir que después vaya a envenenarse. Y son estas primeras formulas, las que se dan a los  recen nacidos, las que más se asemejan a la leche materna. De las leches de crecimiento o de continuación que se publicitan a partir de los 6 o 12 meses me fio menos. Las he visto hasta con sabor a vainilla o no se que….en fin….

Poco a poco y según sus gustos iré haciendo la transición a la leche de vaca. Si sigue necesitando biberón, le ofreceré la leche de vaca en biberón. Si necesita biberón por más de medio litro al día que es lo aconsejado, pues ya buscare la manera. Tendré que diluirla supongo, no sé. Ya pensare en ello llegado el momento, aunque me da que no habrá problema, desde que empezó a comer otras cosas él solo ha reducido bastante las tomas de biberón.

Total, que me he reconciliado conmigo misma. Ya no siento el no haber dado el pecho como un fracaso, si no como una más de las dificultades que se pasan en la crianza de un hijo.

Algunas cosas salen como las planeamos, otras no.

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