Lactancia materna: la perspectiva del tiempo

 

Ya conté lo traumático que fue para mí no poder darle el pecho a mi hijo. He releído mi propio post y se me saltaban las lágrimas.

Pero he de reconocer que 9 meses y medio después, y muchos biberones a mis espaldas, no queda ni rastro de ese trauma, aunque he de confesar que miro con envidia a las mamas que me encuentro dando el pecho a sus hijos. Pienso “que afortunada, lo consiguió”.

Pero me da pena pensar lo mal que lo pasé sin motivo y lo mal que lo pasan muchas mujeres sin motivo. Y digo sin motivo porque no dar teta no es el fin del mundo, ni de tu relación con tu bebe, ni de tu método de crianza, ni de nada.

Dont get me wrong, sigo pensando que la leche materna es la mejor alimentación para un bebe, y sigo pensando que volvería a intentarlo si llegara un hermanito, pero también sé que las cosas serían muy diferentes y que no volvería a pasar por lo mismo.

Me siento a gusto con como he dado y doy el biberón a mi bebe. Siempre en brazos, siempre atenta a él, siempre a demanda, cuando él quiere, lo que él quiere. Incluso ahora que ya come otras cosas su biberón sigue siendo a demanda. Pero eso sí, de su biberón solo sale formula. Jamás le he puesto ni pondré otra cosa que no sea leche, porque aún no conozco ninguna teta de la que salga algo que no sea leche.

Siempre he tratado que el biberón fuera un sustituto de la teta en el sentido más amplio. Y creo que lo he conseguido. De hecho no usamos chupete para nada, aunque durante un tiempo parecio que si lo necesitaria. Siempre que ha llorado ha tenido un biberón disponible aunque “no tocara”, aunque fuera para tomar un chupito y tirar el resto. Ante la duda, siempre le he ofrecido biberón, porque entiendo que así se hace con la teta a demanda. Todos sabemos que la teta no solo sacia el hambre es algo mas. Yo he intentado que mi bebe no se perdiera ese “algo mas”.

A los 4 meses mi pediatra me dijo que ya no hacía falta que lo alimentara por la noche….Ni caso la hice…aún hoy sigue tomando uno o dos biberones por la noche según demande.

Durante un tiempo me ha comido la cabeza el tema del destete del biberón. De si lo estaría haciendo bien dándole por la noche lo que pida y de qué hacer cuando lleguemos al año. Claro te bombardean conque si las  caries, la obesidad y no sé cuántas cosas más. El pánico que tenía yo a sobrealimentarlo al principio. Y resulta que tengo un bebe percentil 50 de peso pero 100 de altura, con lo que resulta bastante flaco.

Cuando me imaginaba dando teta no me veía en una lactancia prolongada. Siempre pensé llegar hasta el año y a partir de ahí ir poco a poco reduciendo.  Bueno pues seguiré con la misma idea. Hasta el año lo tengo claro: biberón con formula lo que quiera y cuando quiera.

A partir del año, seguiré dándole la misma fórmula que ahora. Es decir, no voy a pasar a leches de crecimiento ni de continuación ni nada por el estilo. Es cierto que la composición de la leche materna varia con el tiempo según necesidades y la formula no. Pero aunque en la caja ponga de 0 a 12 meses, no quiere decir que después vaya a envenenarse. Y son estas primeras formulas, las que se dan a los  recen nacidos, las que más se asemejan a la leche materna. De las leches de crecimiento o de continuación que se publicitan a partir de los 6 o 12 meses me fio menos. Las he visto hasta con sabor a vainilla o no se que….en fin….

Poco a poco y según sus gustos iré haciendo la transición a la leche de vaca. Si sigue necesitando biberón, le ofreceré la leche de vaca en biberón. Si necesita biberón por más de medio litro al día que es lo aconsejado, pues ya buscare la manera. Tendré que diluirla supongo, no sé. Ya pensare en ello llegado el momento, aunque me da que no habrá problema, desde que empezó a comer otras cosas él solo ha reducido bastante las tomas de biberón.

Total, que me he reconciliado conmigo misma. Ya no siento el no haber dado el pecho como un fracaso, si no como una más de las dificultades que se pasan en la crianza de un hijo.

Algunas cosas salen como las planeamos, otras no.

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Ultimo dia del año

Es 31 de diciembre y en teoria toca hacer balance del año que termina y nuevos propositos para el año que viene pero me da pereza.

Resumir todo este año resulta dificil.

Ha sido sin duda el año mas intenso de mi vida. Tener un hijo lo cambia todo. Hasta tal punto me puso el mundo patas arriba que tengo lagunas mentales. Supongo debido al cansancio y la falta de sueño.

Hubo momentos realmente malos. Donde me encontraba agotada, sola, aislada, triste. Pero todo eso que ahora considero normal, pasó y la verdad que ahora estamos estupendos.

He vuelto a trabajar pero tengo un horario bueno, lo que me permite tener un buen equilibrio y poder estar con mi hijo mucho tiempo cada dia. Puedo jugar con él hasta hartarme, podré llevarlo al parque cuando haga buen tiempo, cenar juntos, bañarnos, contar los cuentos de antes de dormir, y acostarle en su cuna feliz.

Poco a poco me siento mas liberada tambien de las tareas de la casa. No se si es que nos organizamos mejor o que pero noto menos pesadez en ese tema.

Trabajar me gusta. Hay dias mejores y peores y me agobia el hecho de tener que volver a casa corriendo si o si pero en general me ha afectado de forma positiva el hecho de tratar con otra gente y relaizar tareas que nada tienen que ver con la maternidad.

Aun asi, por las mañanas, me cuesta despedirme de mi chiquitin, sobre todo los lunes. Pero se queda feliz y contento y cuando llego de trabajar tambien me recibe con sonrisas, asi que entiendo que ha estado relajado y tranquilo. Eso hace que cuando estoy en el trabajo pueda “descansar” mi mente de madre porque se que esta bien atendido.

Él parece estar creciendo feliz. Afortunadamente no se ha puesto enfermo en 9 meses y medio, toco madera. Asi que es facil. Lo que le pido al 2018 es SALUD para mi pequeño y por supuesto para nosotros y toda mi familia.

Lo demas es secundario.

 

 

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Vivir sin television

Hace 1 año y 2 meses que no veo la television. Aclaro que durante este año he visto series y alguna pelicula pero la tele nunca. La razon principal es porque no tenemos el aparato conectado a la antena ni tenemos contratada television por cable. En nuestro televisor solo podemos ver Netflix y YouTube.

Pero la verdad no es algo que echemos de menos. Yo solo le encuentro ventajas.

En mi casa, la tele nunca esta puesta de fondo, ni como acompañamiento. Si se enciende el aparato es porque vamos a ver algo en Netflix. El resultado es que la television esta apagada el 99.9% del tiempo que LittleOne esta despierto.

Me parece muy relevante el tema de las pantallas. Odio ver como los niños se entontecen con las pantallas, como se las quedan mirando cuando por edad ni siquiera son capaces de entender el argumento de lo que esta pasando. Ademas, es un estimulo que por sus caracteristicas afecta al cerebro de tal manera que lo vuelve adicto a la estimulacion rapida, cambiante, colorida, ruidosa….Asi que ponte luego a intentar que el niño lea un libro, juegue a las construcciones, pinte o lo que sea. Conozco niños incapaces de jugar o de entreternerse si no es con una pantalla delante, sea tele, tableta, consola, etc..

LittleOne ha visto pantallas, claro que sí. Como buenos emigrantes que somos, hacemos Skype con los abuelos bastante a menudo. Ademas no podemos evitar usar el movil, mas de lo que deberiamos en su presencia, o encender el ordenador para hacer alguna gestion.

No se trata de vivir aislado, ni de hacer de las pantallas un tabú. Si no de hacer un uso de ellas lo mas razonable posible. Queremos que ver una película o unos dibujos animados sea algo mas dentro de todo el abanico de posibilidades de ocio que existen.

A mi me gusta el cine. Estoy deseando poder ver peliculas con LittleOne. Pero quiero que él empiece a ver pantallas cuando sea capaz de entender los argumentos. No cuando por el hecho de ver colores brillantes moviendose rapido su cerebro quede atrapado y ya no pueda salir de alli.

El invierno aqui es largo y duro. Llevamos una semana en que no subimos de 10 bajo cero y ha habido muchos dias seguidos que no hemos podido ni salir a la calle con el peque. Pero no quiero que la tele sea el recurso para pasar las largas tardes de invierno. Quiza si no la encendemos a todos se nos ocurran mas cosas con las que entretenernos.

Creo que el hecho de no tener el aparato conectado nos va a ayudar. Nosotros mismos hemos perdido la costumbre de encender la tele por inercia.

En fin, como en todo, esto es lo que me gustaria. La realidad como siempre sera lo que mande.

 

 

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Mi primer Hanukkah

 

No, no somos judios pero el fin de semana pasado estuvimos celebrando Hanukkah. De estas cosas que pasan en Toronto, pero que sería imposible vivir en España.

Hanukkah es una festividad judía que conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos sobre los griegos seléucidas, y la posterior purificación del Segundo Templo de Jerusalén de los íconos paganos, en el siglo II a. C. Fuente: Wikipedia.

Durante la batalla se produjo un milagro que consistió en que el aceite que había en el templo solo daba para un dia y duro ocho días…..o algo asi. Por eso es que durante Hanukkah cada noche encienden una vela del candelabro de 7 brazos. Y otra tradición que tienen y que me entere a raíz de esta fiesta es comer cosas cocinadas con aceite…fritanga!!!

Así que nos invitaron a una latke party. Y rápidamente me entere que los latkes son como una torta hecha con patata y fritas en aceite. En esta ocasión estaban al horno, más conveniente para la anfitriona que iba sacando bandejas sin tener que estar friendo nada.

He de reconocer que aunque la cosa me daba pereza estuvo bien. Llegamos tarde para respetar la siesta de LittleOne y la cosa había empezado pero allí había comida y bebida de sobra.

La anfitriona es una chica que conocí en la biblioteca cuando nuestros bebes tenían 4 y 3 meses y ambas debíamos estar muy desesperadas por socializar. Desde entonces mantenemos cierto contacto y nos vemos de vez en cuando. La verdad es agradable.

Como ya digo tiene un bebe de la misma edad que LittleOne con lo que allí tenía su alfombra blandita y un montón de juguetes. Había otra  baby de 9 meses, LittleOne y el pequeño anfitrión con 8 meses.

La cosa estuvo entretenida para grandes y pequeños.

En un momento dado, supongo que a la hora de encender la vela. Cantaron una canción muy bonita, entiendo que en hebreo y apareció el mini anfitrión con una kipá. Este gorro redondo que usan los judíos en la coronilla. Al minuto se le cayó claro.

Muy nice todo y una nueva oportunidad de aprender  y disfrutar de la multiculturalidad que ofrece esta ciudad.

 

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Sin fuerzas

Asi estoy en este momento.

Viernes.

A las cinco de la mañana estaba en pie ya que me vino la ruler y hoy que podía quedarme hasta las siete, pues ya, desvelo total.

De 8 a 14:30 trabajando y en cuadro en la oficina. Entre dos se saca el trabajo donde normalmente somos siete. Creo que entre las 9 de la mañana y las 13: 15 no me he sentado ni cinco minutos seguidos. Menos mal que la nevada nos ayudó un poco y hubo menos trabajo del habitual.

A las 14:45 corriendo a casa, llegas tarde por entretenerte hablando del “problema catalán” y sabes que la Nanny tiene hoy prisa que se va fuera de la ciudad a pasar las fiestas.

Llegas a casa y te encuentras a tu pequeñín todo sonrisas. Tu mente olvida inmediatamente el trabajo pero tu cuerpo no. Empiezas a notar un dolor de espalda bastante agudo que se suma a la tendinopatia del hombro y te preguntas como llegaras al final de la noche.

Preparas una merienda/cena para el pequeño de la casa que según la prueba decide que no y que no. Pone tal cara de asco que lo pruebas tu…y oye que esta bueno. Insistes un poco pero no hay manera. Total que para que se entretenga un poco y si acaso coma algo le pones un trozo de plátano en su bandeja. Y funciona! se entretiene y le ves masticar 3 veces.  Pero después te pasas un rato limpiando el suelo. De limpiar la trona ya ni hablamos, pasas una toallita y ya mañana será otro día.

Le quitas la chaqueta al pequeño que tiene una manga entera con sabor a plátano y le pones otra para al rato verle bostezar y pensar…venga a la bañera!

La llenas con él en brazos para que no se desgañite chillando si lo dejas solo en el salón dos minutos. Le quitas la ropa, lo sientas en la bañera. Lo refriegas un poco y decides que el pelo está limpio y que no se moja que luego hay que secarlo. Para fuera.

Al cambiador, esquivando patadas le pones el pañal pero ya terminas de vestirlo en el sofá como puedes.

Juntos, es decir, con él nuevamente en brazos, preparáis los biberones por si le dan ganas de tomar por la noche.

Toca cuentos. Dos y le ves que se restriega los ojos y se rasca la oreja. Señal inequívoca. Saquito de dormir y a terminar un biberón que había a medias desde antes de los cuentos y…….roque! Las 7:23 y esta frito.

Que bien que pronto, venga voy a…..a NADA. No tengo fuerzas ni para cenar, no digamos ya para hacer la cena.

En cuanto publique esto, me voy a la cama. A disfrutar de mi mejor momento del día. Tranquila, leyendo y viendo a mi chiqui dormido a mi lado.

Seguro que tendré que cogerlo y mecerlo un par de veces más pero para eso siempre hay fuerzas.

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Colechando

 

Me gusta colechar. La verdad que me da gustito ver dormir a mi pequeño, verle la cara cuando despierta, me mira y sonríe. Pero sobre todo me gusta porque me resulta muy cómodo en varios aspectos y a mí me gusta estar cómoda.

Lo que mejor me funciona es tener la cuna atada a la cama para que cada uno tengamos nuestro espacio sin apelotonarnos. Es cómodo si se despierta llorando y quiero consolarlo rápido para que no se desvele y siga durmiendo, si tiene hambre y tengo que darle biberón (tengo los biberones tan a mano que ni salgo de la cama) o si se despierta pronto en la mañana y podemos jugar un ratito en la cama sin tener que levantarnos. Además,  últimamente hay algo que viene pasando y que me resulta un poco mágico.

A veces se despierta gimiendo o llorando y entonces mira alrededor, mueve sus manos, nos ve, nos toca, nos encuentra y él solo vuelve a dormirse. A veces le basta con mirarnos, a veces le pongo mi mano para que la agarre y se duerme así.

Alguna vez ya casi por la mañana, a eso de las cinco o las seis, momento crítico donde puede desvelarse y quedarse despierto lo hemos puesto en nuestra cama, entre los dos, con idea de entretenerle jugando si se desvelaba y nos ha sorprendido quedándose sopa tranquilamente con una mano tocándonos a cada uno.

No descubro nada cuando digo que está claro que le gusta sentirse acompañado, se siente seguro y eso es suficiente para poder conciliar el sueño de nuevo. A todos los bebes supongo que les pasa esto en mayor o menor medida.

Yo tengo claro que el dormir no se entrena, ni se enseña, ni se aprende sino que simplemente es algo que madurativamente ocurre solo. Y creo que en ese sentido, aunque sea agotador, tengo paciencia para pasar las noches de manera interrumpida el tiempo que sea necesario. También creo que tengo suerte y ha salido “de buen dormir”.

Colechando estamos todos contentos. En el fondo, me parece lo más natural.

Esto no quita que yo que soy de muy mal dormir y que adoraba dormir sola en una cama grande enterita para mí, no lo eche de menos a veces, pero bueno, todo llegará.

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Cosas que ya echo de menos

Mi hijo solo tiene 8 meses y medio y ya siento nostalgia de cuando era “pequeño”. La nostalgia es de las cosas que hacíamos y que ya nunca volverán.

Lo curioso es que mientras vivía estas cosas quizá no las disfrute como debiera, seguramente debido al cansancio, y sin embargo ahora me da morriña pensar en ello.

También creo que me pasa porque ya no estoy las 24 horas con él. Volver a trabajar me ha hecho consciente de lo valioso que es el tiempo que he pasado y paso a su lado y como debo aprovechar y tratar de disfrutar cada momento aunque a veces me pueda el cansancio y cuente los minutos que quedan para el bedtime.

Echo de menos los paseos que dábamos cada mañana. A eso de las 8:30 o 9:00 de la mañana cuando ya empezaba a tener sueño otra vez, lo ponía en el stroller y me echaba a las calles de Toronto. Él se dormía muy plácidamente y yo me dirigía a por mí café matutino. Paseábamos hasta que se despertaba, que podía ser entre media hora u hora y media y al despertar nos íbamos a casa.

Echo de menos cuando nos bajábamos al parque a pasar el rato mirando alrededor. Los mejores momentos eran cuando hacia bueno y nos sentábamos en una mantita en el césped a la sombra de los árboles. Era una forma muy agradable de pasar el rato. A veces, simplemente nos sentábamos en un banco y él se entretenía viendo el movimiento de los demás niños del parque.

Echo de menos las largas siestas que se echaba en mis brazos. Se dormía y yo me podía sentar en el sofá con él encima y descansar durante un par de horas viendo Netflix. Estas siestas han desaparecido casi por completo porque la verdad que ahora tras dormirse en brazos se queda en la cuna tan ricamente pero, a veces, si el cuerpo me lo pide o él no se queda tranquilo en la cuna me siento con él dormido en brazos y simplemente lo miro dormir y disfruto del momento porque sé que será breve.

Echo de menos cuando al darle el biberón se concentraba en mí. Me miraba fijamente a los ojos, a la cara, como grabando en su cabeza quien soy yo. Ahora que ya me debe tener muy vista se retuerce, trata de pellizcarme, de arrancarme la nariz o las orejas, se distrae mirando alrededor, se lía a saltitos hasta que resbala y no puedo ni verle la cara….También tiene su encanto pero antes era más placido y se palpaba como en esos momentos construíamos nuestro vinculo.

Dentro de 8 meses seguro que echare de menos muchas de las cosas que están pasando ahora así que en los peores momentos cuando estamos los dos cansados y parece que no nos estamos entendiendo bien trato de recordarme que estos momentos pasaran y nunca volverán. Paro, pienso, me concentro, lo miro y trato de entender que necesita y como puedo ayudarlo y de esa manera volver a entendernos bien y pasar la tarde contentos los dos.

Y así vamos los dos, viviendo la vida.

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